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Noticiário - Seleção Diária de Notícias Internacionais - 23/11/2007

Uruguai - El Observador

Título: Ganado uruguayo, industria brasileña: ¿inversión o invasión?
Data: 23/11/2007

INFORME. MERCADOS

Un estudio solicitado por el Ministerio de Economía y Finanzas advierte sobre los riesgos que trae la concentración de la faena en pocas empresas

BLASINA & TARDÁGUILA ESPECIAL PARA EL OBSERVADOR

La expansión de los frigoríficos brasileños en Uruguay ha sido uno de los temas clave de este año. El camino lo empezó a marcar Ernesto Correa al comprar el frigorífico PUL de Cerro Largo en el mismo momento -cinco años atrás- en que los capitales huían masivamente de Uruguay. Luego vino Bertin y compró el Canelones. Finalmente Marfrig.
Al menos dos razones diferenciaron a esta empresa de las anteriores. En primer lugar, compró varias plantas frigoríficas. Primero se hizo del Tacuarembó, una empresa familiar emblemática en la industria cárnica uruguaya.

Siguió con La Caballada, el frigorífico salteño que pasó décadas como una construcción muerta, apenas mantenida por un único funcionario quijotesco que mantenía como podía las instalaciones. Como en una partida de ajedrez bajó luego al sur y compró Elbio Pérez, importante frigorífico de San José. Pero fue la compra del frigorífico Colonia, como parte del paquete Quickfood, la movida que más impacto causó. En la última Expo Prado fue el tema de más impacto en las ruedas de conversación, antes y después de que la noticia llegara a la prensa.

El tema impactó no sólo por ser el cuarto que compraba en Uruguay, sino por la otra característica asombrosa de Marfrig: la velocidad con que se expande en el Mercosur. Una empresa fundada hace muy pocos años se ha convertido en una gigantesca red que acapara en Chile al frigorífico Cinco Cuartos, que compró en Argentina al copetudo Argentine Breeders and Packers y a los frigoríficos Estancias del Sur y Margí o Viboratá. Estas plantas se suman a las 10 que la empresa tiene en Brasil.

Marfrig es un fenómeno llamativo en todo el Cono Sur, y ya excede sus fronteras; ha realizado compras de empresas en Londres, con el fin de optimizar su performance exportadora.

La ganadería en Brasil parece comparable a la industria en China: no para de crecer a tasas superlativas. El país vecino, no solo pasó a ser el principal exportador de carne vacuna hace cinco años, sino que en 2008 duplicará las ventas de la semidesértica Australia.

Con ese marco, la divulgación del trabajo de consultoría de Juan Manuel Murguía sobre las prácticas de colusión -es decir oligopólicas- en la industria frigorífica uruguaya causó gran revuelo.

La divulgación del informe llegó en un momento especial, ya que el precio del novillo arrastra dos meses a la baja.

En la jornada de ganadería de Fucrea (ver página 5) se advertía entre los participantes el interés por evaluar la competitividad de la industria frigorífica a la luz de la fuerte caída en la actividad de faena y la secuencia de semanas con precio del ganado a la baja.

Más duro aún fue el trancazo que lanzó desde su página de Internet el conocido consignatario Pablo Valdez, quien calificó de viveza criolla lo que técnicamente el consultor llamó en su estudio "colusión" (ver despiece).

Un centavo = US$ 900 mil. El estudio de Murguía afirma que no puede confirmar prácticas de colusión en la industria frigorífica, pero que ciertamente la tentación debe ser grande. En efecto, estima que en los números de un frigorífico importante, que faene 4.000 vacunos por semana, es decir 200 mil vacunos por año, pagar un centavo de dólar menos por kilo comprado permite ganar, libres de todo costo, US$ 900 mil. Los estímulos son fuertes, las sanciones pocas, razona el consultor que propone al gobierno aumentar la penalización para prevenir la manipulación del mercado por parte de compradores poderosos.

Agrega que un frigorífico gana habitualmente unos US$ 2 millones por año, que posiblemente crecieron hasta US$ 4 millones en 2006, pero que aún así, las ganancias por un centavo menos en el pago de hacienda son 25% de las ganancias netas totales, es decir una proporción muy importante.

Además, la fortaleza que han construido las empresas norteñas es vista como un factor de riesgo. Los frigoríficos brasileños controlan 41% de la faena, según el citado trabajo, por lo que es especialmente necesario establecer controles sobre ellos, máxime cuando algunos han sido acusados de colusión en Brasil.

Martín Secco, gerente de Marfrig, dijo a El Observador Agropecuario no haber leído el informe aunque sí los comentarios que aparecieron en la prensa en estos días sobre el mismo.

Se manifestó de acuerdo respecto a que el gobierno tome medidas preventivas respecto a lo que técnicamente se llaman prácticas de colusión, es decir de escasa competencia. "Es un tema nuevo en Uruguay en función de la aprobación de una ley de defensa de la competencia; ya la compra de Quickfood (frigorífico Colonia en Uruguay) por parte de Marfrig debió pasar los controles establecidos en la nueva ley. En otras economías este es un tema común y estamos de acuerdo con estos controles", indicó.

"Queremos ser juzgados por nuestras acciones y no por pronósticos y, en ese sentido, queremos la mejor competencia en la ganadería para que aumente la producción de ganado que es lo que da sustento a nuestro negocio, explicó.

En relación a las acusaciones de colusión de la que fue objeto Marfrig en Brasil, dijo que se dio publicidad a una acción judicial que no determinó que la empresa fuera culpable de prácticas desleales.

Finalmente, en relación a la baja registrada en la cotización de las acciones de la empresa, indicó que las acciones están atravesando un período de baja en todo el mundo y que no era un tema que preocupara al interior de la compañía.

Finalmente destacó el nivel de control que por ley tiene la industria frigorífica en Uruguay. ¿Hay algún sector que esté más controlado? Todo lo debemos realizar con declaraciones juradas, debemos entregar nuestros balances a INAC, están las cajas negras, no hay ningún sector industrial sobre el que el gobierno disponga de más controles, dijo.

El informe presentado por Murguía, al Ministerio de Economía tiene varias aristas interesantes más: pide sin pelos en la lengua que se abra la importación de pollo de Brasil, justamente para prevenir las prácticas no competitivas que puedan darse en otra industria cárnica como es la avícola.

En este tema no hay acuerdo entre los ministerios de Ganadería y de Economía y Finanzas (MEF), que encargó el trabajo. El tema del trabajo es uno en el que el MGAP podría haber tenido la iniciativa.

Por el contrario, ni desde el MGAP ni desde INAC se mostró disposición a aportar información para la consultoría, afirma su autor. Y tampoco fue muy bien recibido por el ministro de Ganadería.

"Yo no encargué esa consultoría, porque para tener los resultados que dio esa consultoría yo no gasto plata", dijo Mujica al diario El País al ser consultado sobre un eventual cambio de política respecto a la importación de pollos de Brasil.

"Descubrieron el agujero del mate, que la rueda es redonda", dijo Mujica, mofándose de la supuesta obviedad de los resultados divulgados.

Sin embargo el ministro de Ganadería también advirtió a la prensa que "no regalaremos a dos o tres grupos brasileños la ganadería uruguaya", al tiempo que elogió los planes de desarrollo que presentó la empresa.

Según versiones que circulan en Río Negro, Marfrig ha cerrado la adquisición de un quinto frigorífico, una planta industrializadora de ese departamento que no faena, el frigorífico Noblemark, lo que fue desmentido a El Observador Agropecuario por los propietarios de la firma, que dijeron que solo hay "conversaciones".

Lectura del mercado y planes de futuro

Martín Secco opinó que se debe observar la actual situación de precios en una perspectiva de mediano plazo. "Hace cinco años que el precio del ganado viene subiendo y estamos convencidos de que seguirá subiendo. Si alguien afirmaba que el novillo iba a valer US$ 2,10 en noviembre, hace un año, muchos lo hubieran tomado como un buen precio ¿Porqué sorprende que el precio baje después de la poszafra?", se preguntó.
Indicó que dos meses atrás con el ganado cotizando a US$ 2,30 por kilo de carne la industria perdía dinero y por lo tanto es lógico que redujera sus niveles de faena. "Cuánto más faenabas a ese precio más dinero perdías, era algo que se sustentaba en base a los márgenes obtenidos en los meses anteriores, pero no puede sorprender que el precio bajara", dijo.

Opinó que la comparación lógica de los precios actuales es con los que había a esta altura de 2006, los que resultarían inferiores al tiempo que estimó que los precios a esta altura de 2008 serán superiores a los actuales. "La carne vacuna ha ajustado al alza en una proporción menor que otros productos agropecuarios y ciertamente tiene todavía mucho margen para seguir subiendo", apuntó.

Secco apuesta a que la realidad demostrará que Marfrig en Uruguay no significará menos competencia industrial por el ganado. Queremos competencia porque queremos más producción de carne, afirmó. Y en ese sentido la empresa trabaja activamente. Este martes, Tacuarembó/Marfrig Group lanzó la Campaña "Impulso Agropecuario 2008", que reúne una serie de programas con amplio alcance y características diversas que buscan promover el desarrollo de la producción agropecuaria a lo largo de toda la cadena productiva.

Ya había presentado un convenio firmado con el Instituto Nacional de Colonización y la Asociación de Colonos de Uruguay, por medio del cual se favorece la producción ganadera de los colonos.

El martes presentó tres programas adicionales: dos de ellos orientados a la capacitación y un tercero denominado "Integración Productiva", diseñado para estimular la integración de la ganadería y la agricultura.

Este es un plan piloto a través del cual 30 establecimientos ganaderos de zonas cercanas a tres de las unidades productivas del grupo (en Tacuarembó, San José y Salto) tendrán la posibilidad de acceder, con importantes ventajas, a insumos y tecnología para la producción agrícola. A la vez, el plan brinda asesoramiento técnico y apoyo de profesionales en todas las etapas previstas para la reconversión.

"No son necesariamente feedlots, tal vez uno o dos terminen en ese sistema, la idea es simplemente usar forraje y grano según las peculiaridades de cada empresa", explicó Martín Secco. Este programa es supervisado por Alvaro Simeone y es realizado en alianza con Agronegocios del Plata.